Virgilio Vallmajó

 

 

(  Olot,    Girona 1914-Toulouse, 1947).

Pintor autodidacta. Muy pronto se instala en Barcelona, uno de los centros artísticos más importantes de la Península, donde conoce in situ las tendencias del arte catalán y europeo que han ido gestándose con las primeras vanguardias (fauvismo, cubismo, futurismo, expresionismo…). El estallido de la guerra civil española le sorprende en Madrid. Regresa de inmediato a Cataluña donde realiza labores propagandísticas para la causa republicana.

 

 

Virgilio en Toulouse, c. 1941.

En febrero de 1937 parte al exilio francés. Logra escapar del campo de Argelès y se instala en París. A pesar de la escasa información sobre este periodo tan vital y fructífero para Virgilio, se puede confirmar uno de los grandes eventos de su carrera artística, la relación con Picasso y su taller de la que se conservan varios retratos.

Es muy probable que sus conversaciones con el pintor malagueño le animen a una búsqueda formal de un cubismo analítico que se transformará, en breve, en un análisis sobre la abstracción. Además de esa influencia aparecen otras como la vanguardia rusa o italiana y las líneas individuales de Malevitch, Rauschenberg, Klein, etc.

Sus primeras obras neocubistas serán expuestas en la parisina Galería Castelucho. Se trataba de una muestra colectiva dedicada a los artistas de la guerra bajo el título Exposición de Pintores de la España Libre.

El estallido de la segunda guerra mundial y el agravamiento de su enfermedad, padecía tuberculosis contraída en la guerra, le obligan a trasladarse a un lugar más seguro. Francia había quedado divida en dos zonas, la ocupada por los nazis y la supuestamente libre formada por la zona sur del país ,en ésta última se instala Virgilio.

Hacia 1945 su salud se va deteriorando a lo que se unen sus dificultades económicas y su pasión por la pintura que le obliga a trabajar sobre cualquier soporte –manteles, sábanas, sacos, tablas, cartones, etc.- y material. De nuevo es ingresado en el hospital de Amélie-Les-Bains, la primera vez había sido en París en el hospital de Montauban donde conoció a su esposa. Poco después, Virgilio moría con tan sólo treinta y tres años y con más de un centenar de obras realizadas que fueron guardadas y apiladas sobre las paredes de un granero.(Texto Galería José De La Mano).

 

 

 

 

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